27 de mayo de 2020
Probióticos Bucales

Uso de probióticos en pacientes con enfermedades autoinmunes

Una enfermedad autoinmune se da cuando el sistema inmunitario ataca células, tejidos u órganos sanos de tu cuerpo. Esto pasa porque deja de reconocer al propio cuerpo, identificándolo como un agente extraño, y genera un “auto-ataque”, pensando que está defendiéndose.

No se conocen bien las causas que provocan estas alteraciones, pero se piensa posible que algunos microorganismos (como bacterias o virus) o algunos fármacos, podrían originar una serie de cambios que confunden a nuestro sistema de defensas.

Se sabe que algunas enfermedades autoinmunes tienden a ser hereditarias, debido a ciertos genes que predisponen a las personas; pueden presentarse en cualquier momento de la vida, aunque es más habitual que se presenten a mediana edad. Afectan a alrededor del 3 al 5% de la población; especialmente, a las mujeres en edad reproductiva. Es importante señalar que son enfermedades crónicas de larga duración, avanzan lentamente y son incurables.

Existen más de 80 tipos de enfermedades autoinmunes y algunas tienen síntomas similares, como fatiga, dolores musculares y temperatura baja. La inflamación es el síntoma clásico de toda enfermedad autoinmune, es localizada en el órgano afectado por la enfermedad y puede causar enrojecimiento, acaloramiento, dolor e hinchazón.

Las enfermedades autoinmunes se clasifican en sistémicas (que atacan a todo el cuerpo), órgano-específicas (que están enfocadas en un solo órgano o sistema) o ambas.

En la clasificación de enfermedades autoinmunes sistémicas, las más comunes son:

  • Lupus eritematoso
  • Artritis reumatoides
  • Esclerosis sistémica
  • Síndrome de Sjögren

Las enfermedades autoinmunes órgano-específicas más comunes son:

  • Esclerosis múltiple (sistema nervioso)
  • Fiebre reumática (corazón)
  • Anemia perniciosa (estómago)
  • Enfermedad celiaca (intestino)
  • Diabetes tipo 1 (páncreas)
  • Psoriasis (piel)
  • Vitíligo (piel)
  • Púrpura (sangre)

Tratamiento de enfermedades autoinmunes

Dado que las enfermedades autoinmunes son crónicas, su tratamiento tiene por objetivo principal reducir los síntomas y controlar al sistema inmune para que sea capaz de combatir y regularse. Por otro lado, es importante estar conscientes que todas son enfermedades distintas y, por ello, los tratamientos difieren entre cada una.

Por ejemplo, si es una enfermedad que afecta la sangre, el tratamiento que se realizará probablemente será mediante transfusiones. En cambio, si la enfermedad afecta a los huesos o a las articulaciones, el tratamiento se enfocará en mantener funciones, como la movilidad, para así reducir el dolor.

Un medicamento básico en el tratamiento de enfermedades autoinmunes son los corticoides, hormonas que ayudan a regular la inflamación y al sistema inmune. La desventaja es que tienen efectos adversos si se administran por tiempos prolongados.

Probióticos y las enfermedades autoinmunes

Los probióticos son microorganismos vivos que, cuando son ingeridos en la cantidad adecuada, ejercen efectos benéficos para la salud de quien los toma. Se pueden encontrar en los alimentos de manera natural o adicionados artificialmente. También se pueden consumir directamente en suplementos alimenticios como cápsulas o polvos. Las cepas más utilizadas pertenecen al grupo de bacterias ácido-lácticas, como son los Lactobacillus y Bifidobacterium.

Los efectos que tienen los probióticos en las personas con enfermedades autoinmunes son:

  • Regular el sistema inmune, teniendo efecto en el tejido de defensa que se encuentra en el intestino.
  • Reducir la inflamación producida en enfermedades autoinmunes e inflamatorias.
  • Regular la respuesta inmunológica sistémica.
  • Restaurar la flora intestinal y estimular las células de defensa del organismo.
  • Disminuir los síntomas de los pacientes con algunos tipos de enfermedades autoinmunes, como el dolor y la inflamación.
  • Aumentar la capacidad de almacenar y distribuir el hierro, mejorando su utilización en pacientes con anemia perniciosa.

Los probióticos también tienen efectos preventivos en personas que no padecen enfermedades autoinmunes, pero tienen riesgos de padecerlas como, por ejemplo, en el caso de pacientes con riesgo de diabetes tipo 1, los probióticos reducen la posibilidad de que el sistema inmune desconozca a las células del páncreas encargadas de producir insulina.

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